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OPINIÓN
La enseñanza de inglés o el
secreto encanto de confundir al que aprende Lic.Marta
Braylan
Ya no se trata de métodos o sistemas,
eso quedó en el pasado pisado, o en el simple past, como prefieran
llamarlo. Apelemos solamente al sentido común e intentemos hacer un
análisis de los diversos e increíbles modos en que se
"enseña" inglés. Y ya nos encontramos con el primer problema:
¿Se
puede enseñar un idioma? ¿puede un profesor con los conocimientos de la
lengua transmitir el idioma como se pensaba tradicionalmente? ¿Se
trata sólo de un buen método?
Las nuevas corrientes pedagógicas fundamentadas en respetadas
investigaciones de orden nacional e internacional nos indican que el
aprendizaje de una lengua es un creativo proceso de construcción en el
que los saberes previos y la exposición al idioma completo, real y
natural juegan un papel central.
Que quiere decir "exposición al idioma completo, real y
natural"
Significa que al ver el cuadro completo el que aprende va construyendo
creativamente el idioma basándose en hipótesis sobre su funcionalidad y
aplicación con la adecuada intervención de un docente que entiende este
mismísimo proceso. Al igual que en el armado de un rompecabezas,
apoyándose en saberes previos y en la visión completa del objetivo a
lograr el que aprende llega a destino.
La siguiente pregunta sería que ocurre cuando no se muestra ni expone el
idioma en forma natural y completa?
Este es el caso de la mayoría de los programas de colegios primarios y
secundarios donde se desarrollan cursos centrados exclusivamente en el uso
de la gramática fuera de contexto. Estos programas se basan precisamente
en la teoría opuesta a la que se menciona arriba: o sea, se desarma bien
el idioma, se lo aprende en pedazos lógicos, se entrega todo procesado al
alumno así no tiene que construir sus propias hipótesis, sin dejarlo
disfrutar del hermoso y creativo proceso de aprender. Esto es muy fácil
de corroborar al ver los libros de texto que estos colegios utilizan donde
los temas, diálogos e historias que se tratan son artificialmente armados
para responder a la aplicación de una determinada estructura gramatical.
Se habla en presente hasta que un día aparece el pasado y así
sucesivamente se van agregando los ingredientes ya procesados por otro y
no por el interesado.
Resultado: el alumno aprende gramática, pasa exámenes internacionales
escritos, hace complejos ejercicios de verbos etc., etc., pero apenas
puede hablar el idioma y en muchos casos su frustración acaba por
desanimarlo.
Lamentablemente, durante muchos años,
con el afán de simplificar la enseñanza del idioma se ha terminado
confundiendo al que aprende al obligarlo a transitar un camino mucho más
difícil y entramado que el natural y lógico. Para graficarlo mejor
sería como si en nuestro propio idioma nos fueran enseñando en trozos,
hablándonos siempre en un mismo tiempo de verbo y con la intencionalidad
de que aprendamos las partes en vez de dejarnos escuchar el idioma tal
cual es, equivocarnos al expresarnos y eventualmente comenzar a
comunicarnos correctamente.
Esto por supuesto, no significa exponer
al alumno del primer nivel a escuchar a la CNN o a mirar una película sin
herramienta alguna. Esto también generaría un alto nivel de
frustración. ¿Entonces como?
Se trata de crear situaciones de aprendizaje contextualizadas que tengan
sentido y propósito para el alumno. La literatura se convierte así en el
vehículo ideal para la aplicación de proyectos y unidades didácticas
coherentes y conectadas con la vida real del alumno. Dichos proyectos
guiados por las propias inquietudes de los alumnos que a su vez generan
conflictos y discusiones de interés y nuevas preguntas, se convierten en
interesantes herramientas para el aprendizaje. Se apela pues, a la
utilización de estrategias de razonamiento sofisticadas donde el alumno
debe pensar, resolver problemas, y desarrollar su capacidad intelectual
que lo llevan más allá del aprendizaje del idioma. Se trata de aprender
el idioma, aprender a cerca del idioma y aprender a través del idioma.
Quizá suene demasiado ambicioso para algunos. Es obviamente más simple
dar una clase pensando (aunque la evidencia en contra sea devastadora) que
se aprende por transmisión, que todos aprenden al mismo tiempo y del
mismo modo, y que una vez que se aprende la gramática se tienen todos los
ingredientes para cocinar la torta. Es precisamente cuando existe una
incógnita o problema a resolver, cuando no entendemos y nos faltan
ingredientes que se constituye el gran desafío del pensamiento creativo.
Quizá ya sea hora de dejar de temer y subestimar la increíble capacidad
intelectual humana de construir conocimientos y adquirir destrezas.
Lic.Marta Braylan
Psicóloga Educacional
Asesora Pedagógica de Inglés
martabraylan@hotmail.com
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